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Monteros celebra su aniversario: la historia de la ciudad que nació de la resistencia de Ibatín

Redacción Tucdia 2 min de lectura
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Fundada oficialmente el 28 de agosto de 1754, la localidad tucumana pasó de ser un asentamiento de pobladores del monte a consolidarse como referente de la randa, el folklore y la industria azucarera.

La ciudad de Monteros, una de las referencias culturales más destacadas del interior tucumano, conmemora el hito fundacional que marcó su origen formal. El 28 de agosto de 1754, el gobernador de las Armas, Felipe Antonio de Alurralde, tomó posesión oficial de las tierras que hoy albergan a la localidad. Sin embargo, la historia de sus calles y su gente se remonta a años atrás, cuando el sector ya funcionaba como un asentamiento informal habitado por familias procedentes de la antigua Ibatín, el emplazamiento original de la capital provincial.

El origen de la denominación «Monteros» conserva dos hipótesis populares en el relato histórico. Por un lado, la documentación colonial atribuye el nombre al apellido del capitán Juan Espinosa de los Monteros, propietario de extensas tierras y estancias en la comarca durante la etapa del Virreinato. Por otro lado, la tradición oral sostiene que el término nació de la tenacidad de aquellos vecinos que, ante el traslado obligatorio de San Miguel de Tucumán a su ubicación actual, optaron por internarse en los espesos bosques pedemontanos, ganándose el apodo de habituar a «los montes».

El desembarco de la línea férrea durante la segunda mitad del siglo XIX transformó el trazado urbano y catapultó una era de prosperidad comercial. Impulsada por la expansión de la industria azucarera y la pujanza de sus instituciones deportivas, la ciudad construyó un perfil propio en la región que trascendió el ámbito productivo.

Fortaleza del folklore y cuna artesanal

Con el paso de las décadas, la comuna consolidó un patrimonio identitario que le valió el reconocimiento como la Fortaleza del Folklore, gracias a su rica tradición musical y sus festivales populares. En paralelo, Monteros se distinguió a nivel país como la Capital Nacional de la Randa, rescatando una técnica textil artesanal de hilos entrelazados heredada de la época colonial que se mantiene viva en manos de sus tejedoras.

A más de dos siglos de su toma de posesión, la ciudad reafirma su valor histórico como puente cultural entre el pasado ibateño y el desarrollo del sur tucumano.