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El Niño se extenderá hasta el otoño de 2027. Te contamos el impacto tendrá en el clima y el campo argentino

Redacción Tucdia 3 min de lectura
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Un informe especializado advierte que la fase cálida del fenómeno mantendrá su influencia durante los próximos meses. La interacción con los vientos antárticos y el ingreso de humedad amazónica serán determinantes para definir el nivel de lluvias y crecidas.

El fenómeno climático de El Niño mantendrá su fase cálida durante los próximos meses y extenderá su influencia hasta el inicio del otoño de 2027 en la Argentina. La confirmación científica marca una hoja de ruta clave para la planificación productiva e hídrica del país, donde la intensidad de los impactos dependerá de la interacción entre el Océano Pacífico, el Dipolo del Océano Índico (IOD) y la circulación de vientos provenientes de la Antártida.

Según explicaron los especialistas, el comportamiento de los vientos circumpolares antárticos será la gran «llave de paso»: si esta corriente se desplaza hacia el norte, facilitará el ingreso de frentes fríos que, al chocar con las masas de aire cálido y húmedo del Amazonas y el Atlántico, desencadenarán tormentas severas y lluvias por encima de lo normal. Por el contrario, si la circulación polar se repliega sobre el continente blanco, los frentes se desviarán más al sur, atenuando las precipitaciones en la franja central del país.

Las zonas más afectadas y la voz de los expertos
La humedad que ingresa desde la cuenca Amazónica hacia la Cuenca del Plata impactará de manera directa en provincias como Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe, Chaco y Buenos Aires. Al respecto, la investigadora superior del CONICET y referente internacional en ciencias de la atmósfera, Carolina Vera, detalló el mapa de riesgo regional:

“El Niño no afecta igual a toda la Argentina. Hay dos zonas de mayor influencia muy claras: una es el centro-este del país, fundamental en la Cuenca del Plata entre los ríos Paraná y Uruguay, donde el impacto en las lluvias es más directo; y la otra abarca Cuyo y los Andes norpatagónicos durante el invierno y la primavera”.

Por su parte, el especialista en Agroclimatología, Eduardo Sierra, señaló que la señal tropical irá ganando terreno progresivamente hacia la primavera y el verano:

“La transición hacia la plena vigencia de El Niño avanza de forma paulatina. Si bien implica un escenario favorable para la recuperación de las reservas hídricas en los suelos de la región pampeana, también exige gestionar con prudencia los riesgos de anegamientos y crecidas fluviales en los ríos Uruguay y Paraná”.

Un escenario de doble filo: agricultura y recursos hídricos
La prolongación del fenómeno representa un panorama de contrastes para los sectores clave de la economía argentina:

Sector Agrícola: La recarga de agua en los perfiles del suelo resulta sumamente beneficiosa para la siembra de cultivos estivales (maíz, soja y girasol) tras largos períodos de sequía. Sin embargo, un exceso de precipitaciones durante la cosecha de otoño podría generar severos retrasos en las trillas, pérdida de calidad en los granos y complicaciones logísticas en los caminos rurales.

Recursos Hídricos y Cuencas: El incremento progresivo en los caudales de los ríos Paraná, Uruguay e Iguazú obligará a mantener una vigilancia hidrometeorológica constante ante eventuales desbordes y anegamientos en localidades ribereñas e infraestructura vial.

Frente a este horizonte de anomalías térmicas en el Pacífico ecuatorial (con valores de entre +0,5 °C y +1,5 °C por encima de lo normal), organismos como el Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN) y el Servicio Meteorológico Nacional continuarán monitoreando la evolución del patrón climático para mitigar riesgos y optimizar el aprovechamiento de las reservas hídricas.