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El Vaticano confirmó la culpabilidad por abusos del sacerdote argentino Carlos Buela

Redacción Tucdia 2 min de lectura
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Tras un proceso judicial de dos instancias, la Iglesia alcanzó la certeza moral sobre los delitos contra la moral sexual cometidos por el fundador del Instituto del Verbo Encarnado contra jóvenes seminaristas.

La Santa Sede ratificó la culpabilidad del sacerdote argentino Carlos Miguel Buela en causas por abusos sexuales, de poder y de conciencia. La resolución eclesiástica, informada de manera oficial a través de los canales de comunicación del Vaticano, surge tras la intervención conjunta del Tribunal Especial de Primera Instancia y el Tribunal de Apelación, los cuales concluyeron que existen pruebas suficientes sobre la responsabilidad penal del religioso.

El fallo de la justicia vaticana determina que el fundador del Instituto del Verbo Encarnado (IVE) incurrió en múltiples infracciones al Código de Derecho Canónico referentes a delitos contra la moral sexual. El proceso judicial recopiló denuncias presentadas por cerca de una veintena de seminaristas desde la década de 2000, quienes expusieron los actos cometidos por Buela durante su etapa al frente de la institución religiosa.

Mediante un comunicado institucional firmado por autoridades del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada, la Santa Sede sostuvo que el anuncio busca restablecer la verdad y hacer justicia con las víctimas de la conducta del sacerdote, fallecido en la ciudad de Génova en 2023. Asimismo, la jerarquía eclesiástica instó a los miembros de la congregación a iniciar un proceso de purificación, diferenciando las acciones personales del fundador de la labor institucional.

La congregación fue creada en Argentina en 1984 y expandió sus misiones hacia diversos países. Si bien las primeras denuncias cobraron relevancia pública en 2010 y derivaron en la suspensión del clérigo, el acusado rechazó sistemáticamente las imputaciones e intentó justificarlas como un complot en su contra. Sin embargo, las investigaciones desestimaron esa hipótesis y ratificaron la veracidad de los testimonios acumulados.

Con esta sentencia definitiva, el Vaticano da por cerrado un prolongado juzgamiento interno que afectó la estructura de una de las órdenes con mayor presencia regional. La resolución fija un precedente en el juzgamiento de conductas impropias dentro de las organizaciones religiosas y obliga a la comunidad a reestructurar la formación de sus integrantes.