Descubren cómo el jugo de remolacha ayuda a reducir la presión arterial en adultos mayores
Un estudio científico reveló que la ingesta de nitratos naturales modifica las bacterias de la boca y favorece la dilatación de los vasos sanguíneos, lo que contribuye a mejorar los valores de tensión arterial en la tercera edad.
El consumo diario de jugo de remolacha puede convertirse en un aliado clave para la salud del corazón. Según una reciente investigación publicada en la revista Free Radical Biology and Medicine, la ingesta de bebidas ricas en nitratos derivados de esta hortaliza mostró una reducción medible en los registros de presión arterial en personas de entre 60 y 70 años, un efecto que no se registró al utilizar productos placebo.
El trabajo analizó a 75 participantes y puso de manifiesto un proceso biológico particular. Al ingerir este alimento, las bacterias presentes en la cavidad bucal transforman los nitratos en nitritos, los cuales al llegar al estómago se convierten en óxido nítrico. Esta sustancia pasa al torrente sanguíneo y promueve la vasodilatación, logrando que las arterias se relajen y fluya mejor la sangre. Durante las pruebas, los científicos detectaron además un cambio favorable en la microbiota oral, observando un incremento de bacterias beneficiosas como la Neisseria y una disminución de géneros vinculados a desequilibrios de la salud.
Expertos en nutrición y cardiología destacan que el equilibrio bacteriano de la boca resulta determinante para activar dicho mecanismo. Si esa flora bucal no actúa de manera adecuada, la conversión de los nitratos se interrumpe y los beneficios vasculares se pierden. Sumado a esto, la remolacha aporta fibra, antioxidantes, potasio y folato, nutrientes que colaboran con la digestión, reducen la inflamación orgánica y respaldan el rendimiento físico general.
Pese a los hallazgos positivos, la comunidad médica advierte que este hábito alimentario no reemplaza los tratamientos farmacológicos contra la hipertensión, una condición que afecta a más de 1.200 millones de personas a nivel global. Organismos internacionales como la OMS y la FAO remarcan que la incorporación de verduras ricas en nitratos como la remolacha, la espinaca o el apio debe entenderse como una herramienta complementaria dentro de un estilo de vida saludable que incluya actividad física, control del peso y una dieta baja en sodio.

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