El Fin de Año es, para muchas personas, mucho más que un simple cambio de calendario. Es un momento de balance, expectativas y deseos, en el que los rituales adquieren un valor especial. En Argentina, entre las prácticas más arraigadas se destacan aquellas relacionadas con la ropa que se elige vestir y con los alimentos que se comparten en la mesa, dos elementos que concentran gran parte del simbolismo de la celebración.
Uno de los rituales más difundidos es el uso de ropa interior de colores específicos. El rojo suele asociarse al amor, la pasión y los vínculos afectivos, mientras que el amarillo está ligado al dinero, la abundancia y la prosperidad económica. Muchas creencias indican que estas prendas deben ser nuevas y estrenarse esa misma noche, como una forma de marcar el inicio de un nuevo ciclo y dejar atrás lo viejo.
También es habitual estrenar ropa en Fin de Año, una costumbre que simboliza renovación, cambio y la llegada de nuevas oportunidades. Para muchas familias, vestirse con prendas nuevas representa el deseo de comenzar el año con una imagen renovada y con expectativas positivas.
En la mesa, la comida cumple un rol fundamental y cada plato tiene su propio significado. Las lentejas son uno de los alimentos más populares de la noche, asociadas al trabajo y a la abundancia económica. El pan, presente en casi todas las mesas, simboliza la unión familiar y el sustento compartido. En tanto, el cerdo es considerado un símbolo de progreso y avance, ya que la tradición sostiene que este animal siempre mira hacia adelante.
Los frutos secos y las frutas secas también suelen estar presentes y están vinculados a la prosperidad y la buena fortuna. A su vez, los dulces y postres compartidos al comenzar el nuevo año buscan atraer momentos agradables y una vida “más dulce” en los meses venideros.
Más allá de las creencias individuales, estos rituales se mantienen vivos por su fuerte carga simbólica y emocional. La ropa elegida y la comida compartida se transforman, cada 31 de diciembre, en una manera colectiva de expresar deseos, cerrar etapas y recibir el nuevo año con esperanza y optimismo.
