La tensión en la Ciudadela se había vuelto un aire denso, difícil de respirar. Lo que nació como un proyecto con la mira fija en el postergado ascenso a Primera División, terminó de desmoronarse en las últimas horas de forma inevitable. La comisión directiva de San Martín de Tucumán, con el presidente Oscar Mirkin a la cabeza, decidió ponerle fin al ciclo de Andrés Yllana como director técnico del primer equipo. Una resolución drástica, pero que, a la luz de los últimos acontecimientos, parecía la crónica de un final anunciado.
Para entender la salida de Yllana hay que mirar más allá de la tabla de posiciones. El desgaste no fue de un día para el otro; fue un goteo constante donde se mezclaron el bajo rendimiento futbolístico, un clima de tribuna sumamente hostil y, fundamentalmente, la pérdida total del timón puertas adentro.
El detonante: gestos y tensión en la tribuna
El último capítulo de esta historia se escribió el pasado fin de semana, en un ambiente ya caldeado. Tras el pitazo final del encuentro ante Quilmes, la paciencia de los hinchas se agotó y los cuestionamientos bajaron con fuerza desde las gradas. Lejos de buscar la calma, Yllana reaccionó y realizó gestos provocativos hacia los plateístas, un error fatal para un técnico en la cuerda floja.
No era el primer cortocircuito con la gente, apenas dos fechas atrás, el entrenador ya había protagonizado un tenso cruce verbal con un simpatizante que casi termina en agresiones físicas. Para la dirigencia, que el DT se transformara en el principal foco de conflicto con la parcialidad y que expusiera de esa manera la paz del club se volvió una situación intolerable.
Un vestuario quebrado
Sin embargo, el argumento definitivo para eyectar a Yllana de su cargo estuvo en el propio vestuario. La relación entre el cuerpo técnico y el plantel estaba completamente rota. Según trascendió en los pasillos de la Ciudadela, en los últimos días varios de los referentes del equipo le habían planteado formalmente al entrenador su disconformidad con los planteos tácticos y el rumbo futbolístico.
La respuesta de Yllana no cayó nada bien en el grupo. Lo que debió ser una charla autocrítica terminó por dinamitar los puentes de una convivencia que ya venía muy deteriorada. Sin el respaldo de sus dirigidos y con el apoyo dirigencial en cero, su continuidad era insostenible.
El futuro inmediato
Con el sueño del ascenso aún vigente pero con el rumbo extraviado, la dirigencia se movió rápido para apagar el incendio. Mientras se inicia la danza de nombres para encontrar al reemplazante definitivo, el club anunció que Hernán de Camilo asumirá las riendas del plantel profesional de manera interina y provisoria.
El margen de maniobra es mínimo, De Camilo tendrá la responsabilidad de armar el equipo y cambiarle la cara anímica a un plantel golpeado de cara al próximo compromiso de este sábado, a las 15:00 horas, cuando el Santo visite a Colegiales en Buenos Aires.
San Martín busca dar vuelta la página rápido. La salida de Yllana descomprime el ambiente en la Ciudadela, pero abre el interrogante más complejo del año ¿Quién será el conductor capaz de enderezar el barco y devolverle al pueblo ciruja la ilusión de volver a la elite del fútbol argentino?
El tiempo lo dirá, por ahora en la Ciudadela están abocados en la búsqueda de un nuevo entrenador. De acuerdo a versiones que circularon desde el corazón de la dirigencia «Ciruja», habría novedades en las próximas horas.
