La mañana de este martes marcó un punto de inflexión en la historia judicial de la provincia del Chaco. Tras meses de una investigación que mantuvo al país en vilo, la jueza Dolly Fernández dictó la sentencia definitiva contra el Clan Sena, cerrando uno de los capítulos más oscuros de la violencia de género y el poder político regional. El veredicto fue contundente: prisión perpetua para César Sena, Emerenciano Sena y Marcela Acuña.
El veredicto: responsabilidades y condenas
El tribunal, basándose en la decisión previa de un jurado popular, determinó que César Sena fue el autor material del homicidio, agravado por el vínculo y por haber mediado violencia de género. En una decisión que subraya la planificación del crimen, sus padres, los referentes políticos Emerenciano Sena y Marcela Acuña, fueron condenados como partícipes primarios. Para la justicia, el asesinato no fue un arrebato individual, sino un plan orquestado por el núcleo familiar.
El círculo de encubrimiento también recibió sus penas:
- Gustavo Obregón: 5 años y 10 meses de prisión (encubrimiento agravado).
- Fabiana González: 5 años de prisión efectiva (encubrimiento agravado).
- Gustavo Melgarejo: 2 años y 10 meses de prisión en suspenso, sujeto a estrictas normas de conducta.
Una vida truncada por un engaño
El caso de Cecilia Strzyzowski, de 28 años, conmovió a la sociedad no solo por la crueldad del desenlace, sino por la manipulación previa. Según la reconstrucción fiscal, Cecilia ingresó a la casa de la calle Santa María de Oro la mañana del 2 de junio de 2023 bajo una promesa falsa: un viaje a Ushuaia para comenzar una nueva vida, lejos del control de los Sena.
Sin embargo, los registros de cámaras y antenas telefónicas revelaron una realidad distinta. Entre las 12:16 y las 13:01, Cecilia quedó atrapada en la vivienda junto a César y sus padres. En esa ventana de apenas 45 minutos, se produjo el ataque en una de las habitaciones internas de la propiedad, donde luego se hallarían rastros hemáticos en un colchón que la familia intentó descartar.
Justicia frente al poder
El móvil del crimen, según la fiscalía, combinó factores económicos con un profundo rechazo de los Sena hacia la joven. Como líderes de un movimiento social con fuerte peso político, los Sena ejercían un control que Cecilia, en su búsqueda de independencia junto a César, parecía amenazar.
La participación de los imputados en la audiencia de forma virtual no disminuyó la tensión del momento. Para la familia de Cecilia, este fallo representa el fin de una lucha agónica contra estructuras de poder que, inicialmente, parecían inexpugnables. A casi tres años de su desaparición, el nombre de Cecilia se convierte en un símbolo de lucha contra la impunidad. La perpetua para los Sena no devuelve una vida, pero reafirma un mensaje claro: no hay protección política que valga frente a un femicidio.
