El gigante tecnológico enfrenta una millonaria demanda en EE. UU.
Meta es acusada de diseñar Facebook e Instagram para adiccionar a los adolescentes, mientras fiscales y familias exigen millonarias sanciones y cambios en sus plataformas.
Una coalición de 29 estados de Estados Unidos llevó a Meta ante un tribunal federal en Oakland, acusando a la compañía de programar deliberadamente sus plataformas, Instagram y Facebook, para generar adicción en menores de edad. En el inicio del juicio, los fiscales estatales sostuvieron que la empresa manipuló el comportamiento de los adolescentes y solicitan sanciones económicas que podrían alcanzar los 200.000 millones de dólares, además de exigir reformas estructurales en el funcionamiento de sus aplicaciones.
Durante los alegatos iniciales, la fiscal general adjunta de California, Megan O’Neill, afirmó que el modelo de negocio de la corporación se basó en enganchar a los jóvenes, retenerlos en las plataformas el mayor tiempo posible y recopilar sus datos, todo mientras ocultaba los riesgos reales al público. La acusación compara este caso con las históricas batallas judiciales contra las tabacaleras y se articula en tres ejes principales: engañar a la sociedad sobre la nocividad de los contenidos, implementar funciones diseñadas para captar la atención de los adolescentes —como filtros de belleza y límites de tiempo ineficaces— y recolectar información de menores de 13 años sin la correspondiente autorización parental.
En la primera etapa del proceso judicial también testificó Arturo Bejar, exdirector de ingeniería de Meta, quien señaló que durante el crecimiento de Facebook la seguridad quedó relegada a un segundo plano con tal de priorizar la rapidez y la expansión. Por su parte, colectivos de familias y madres cuyos hijos sufrieron graves secuelas psicológicas se manifestaron fuera de la corte para exigir que las ganancias corporativas no eximan de responsabilidad a los ejecutivos de la gran tecnología. Se prevé que líderes como Mark Zuckerberg y Adam Mosseri declaren durante las seis semanas que durará el juicio.
La defensa de Meta niega enfáticamente las imputaciones e insiste en que ha colaborado de forma continua con expertos y padres para desarrollar herramientas de protección y control parental. La firma argumenta que, si bien reconoce que algunos usuarios enfrentan dificultades para gestionar el uso de las redes sociales, siempre ha buscado mitigar esos riesgos. Este proceso judicial histórico, cuyo veredicto se dictará en octubre, podría marcar un precedente para futuras demandas colectivas contra otras plataformas populares entre los jóvenes, como TikTok, Snapchat y YouTube.